
● En las clases de Hatha Yoga las secuencias de asanas se hacen de forma
lenta y suave aportando a la musculatura firmeza y elasticidad y favoreciendo
el estado de introspección. Es un estilo muy apropiado para iniciarse.
Un aspecto fundamental de la práctica regular de asanas es que crea de
forma estable la capacidad de percibir lo que hace el cuerpo. La conciencia
sobre el cuerpo es parte del gran concepto de conocimiento en el que se
basa toda la práctica del yoga. A medida que nos hacemos más sensibles a
los procesos internos, esa conciencia nos deriva hacia hábitos más
saludables y más en sintonía con nuestras necesidades reales.
● En los estilos Vinyasa la práctica consiste en sincronizar los movimientos
corporales con la respiración de manera que las posturas se enlazan de
manera más dinámica y fluida.
Las clases de vinyasa son más adecuadas para las personas que ya tienen
cierta conciencia corporal y les gustan las prácticas más activas.